lunes, 26 de septiembre de 2011

EL SIGNIFICADO DE LA TORMENTA DE ARENA.



A veces, el destino se parece a una pequeña tempestad de arena que cambia de dirección sin cesar. Tú cambias de rumbo intentando evitarla. Y entonces la tormenta también cambia de dirección, siguiéndote a ti. Tú vuelves a cambiar de rumbo. Y la tormenta vuelve a cambiar de dirección, como antes. Y esto se repite una y otra vez. Como una danza macabra con la Muerte antes del amanecer. Y la razón es que la tormenta no es algo que venga de lejos y que no guarde relación contigo. Esta tormenta, en definitiva, eres tú. Es algo que se encuentra en tu interior. Lo único que puedes hacer es resignarte, meterte en ella de cabeza, taparte con fuerza los ojos y las orejas para que no se te llenen de arena e ir atravesándola paso a paso. Y en su interior no hay sol, ni luna, ni dirección, a veces ni siquiera existe el tiempo. Allí solo hay una arena blanca y fina, como polvo de huesos, danzando en lo alto del cielo. Imagínate una tormenta como ésta. 
Y tú en verdad la atravesarás, claro está. La violenta tormenta de arena. La tormenta de arena metafísica y simbólica. Pero por más metafísica y simbólica que sea, te rasgará cruelmente la carne como si de mil cuchillas se tratase. Muchas personas han derramado allí su sangre y tu, asimismo, derramarás allí la tuya. Sangre caliente y roja. Y esa sangre se verterá en tus manos. Tu sangre y, también, la sangre de los demás. 

Y cuando la tormenta de arena haya pasado, tu no comprenderás cómo has logrado cruzarla con vida. ¡No! Ni siquiera estarás seguro de que la tormenta haya cesado de verdad. Pero una cosa si quedara clara. Y es que la persona que surja de la tormenta no será la misma persona que penetró en ella. Y ahí estriba el significado de la tormenta de arena..


KAFKA  A LA ORILLA.

miércoles, 10 de agosto de 2011

COMO UNA MULTITUD DE PENSAMIENTOS DESORDENADOS.


Por sentirme mal en la carne, había huido hacia el intelecto. Vivía encerrado en mi cráneo, levitando a algunos metros sobre un degollado que me era ajeno. Tenía conciencia de mí mismo como una multitud de pensamientos desordenados, pensamientos que al final perdían sentido convirtiendose en amasijos de palabras huecas sin raíces que se alimentaran de mi esencia. Sabía que yo estaba en alguna parte detrás de mi frente. Lo único que me mantenía en la vida era la capacidad de imaginar. Vivía soñando con aventuras en países exóticos, triunfos colosales, vírgenes dormidas con una perla en la boca, elixires que concedían la inmortalidad. De todas maneras, cualquier cosa que deseara obtener se resumía en una sola palabra : "cambiar". Yo esperaba como un sapo a la princesa, a que un alma superior y compasiva, se acercará a darme el beso del conocimiento. Después de meditaciones que me parecieron eternas no logré disolver mi intelecto en el cuerpo. Salirme de la cabeza me resultó tan imposible como escapar del interior de una caja fuerte. Imposible cederle a la carne la supremacía de mi identidad. Decidí entonces seguir el camino contrario: !ya que no podía descender, haría que todas mis sensaciones ascendieran!. Comence a absorber mi forma física, luego incorporé las necesidades, los deseos, las emociones. Examiné que era lo que sentía, y luego como me sentía sintiendo aquello. Comprendí que la llamada  "realidad", era una construcción mental. ¿Completa ilusión?. Imposible saberlo. Pero con toda evidencia lo que había de real en mí nunca lo percibiría en su totalidad. Siempre el intelecto me proporcionaría un fantasma incompleto, deformado por la falsa conciencia de mí mismo, !vivo mal dentro de un loco! ¡Mi barca racional navega en la demencia!, lo que al comienzo me pareció una pesadilla poco a poco se convirtió en esperanza. Puesto que todo lo que se presentaba como mi ser eran imágenes ilusorias, no diferentes de las de un sueño.

OJO D ORO.

domingo, 12 de junio de 2011

UNTITLED



Gracias a la chica que poso para la fotuca.

Dicen que pretendo o miento
En cuanto escribo. No hay tal cosa.
Simplemente
Siento imaginando.
No uso las cuerdas del corazón.

Todo cuanto sueño o pierdo,
Que pronto cae o muere en mí,
Es como una terraza que mira
Hacia otra cosa más allá.
Esa cosa me arrastra.

Y así escribo en medio
De las cosas no junto a mis pies,
Libre de mi propia confusión,
preocupado por cuanto no es.
Sentir? Dejemos al espectador-lector sentir!

PESSOA

lunes, 6 de junio de 2011

domingo, 27 de marzo de 2011

sábado, 26 de marzo de 2011